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 Cultura :: Cine
 
Cronologia de la Época Silene

1897: Arriba el cinematógrafo a Bolivia y se realizan las primeras proyecciones en el local del Teatro Municipal de La Paz, que desde entonces se convertirá en una de las salas utilizadas con mayor frecuencia, sobre todo en el estreno de muchas películas de la etapa silente.

1904: De acuerdo a los datos actualmente existentes este fue el año de las primeras filmaciones realizadas en Bolivia. Y el título del primer film nacional había sido "Retrato de Personajes Históricos y de Actualidad", limitándose a justamente a mostrar a las autoridades gubernamentales y de otras personalidades de la época.

1905: Llega el Biógrafo París del empresario Enrique Casajuana. Sus presentaciones obtienen el primer éxito significativo del público.

1907: El Biógrafo Olimpo, otra de las compañías trashumantes que solía transitar por nuestro territorio, filma y exhibe un pequeño documental acerca de "La Instalación del Congreso Nacional".

1912: Comienzan a trabajar Luis Castillo y J. Goytisolo. A pesar de persistir todavía algunas dudas en torno a cuál de esos dos realizadores puede ser considerado el primer cineasta boliviano, se da por hecho que Castillo fue el gran precursor de nuestro cine, al cual permaneció vinculado durante muchísimos años. Sus primeras películas eran las típicas "Vistas Locales", vale decir, breves registros del acontecer cotidiano: desfiles, misas, procesiones, paseos, etc.

1913/20: Durante estos años el espectáculo del biógrafo se va estableciendo lentamente entre las costumbres de la sociedad citadina. Es un avance lento, en la medida en que el grueso de la población habita en las zonas rurales, amén de hallarse al margen de toda posibilidad de acceso a la cultura preservada como privilegio para los limitados sectores letrados. En 1915, por ejemplo, funcionaban en La Paz cuatro salas estables: el Viejo biógrafo París, el Teatro Municipal, el Cine Teatro y el Cine Edén.
A pesar de carecerse de datos precisos, es legítimo suponer que durante estos años, Castillo y otros realizadores nacionales perseveraban en el rodaje de cortas películas documentales. En cambio existen evidencias ciertas del paso de camarógrafos extranjeros por nuestro país. Así en 1916 la expedición alemana encabezada por el Prof. Muller registró cinematográficamente su viaje a Tiahuanacu, siendo ese uno de los pasos documentales de aquella época que han sobrevivido. También en 1920 un camarógrafo suizo pasó por el país llevándose diversas tomas que luego agruparía bajo el título de Bolivia, la Suiza de América.

1921: La empresa productora norteamericana Paramount pone a consideración del público nacional un film titulado "La Paz - Bolivia", donde, a juzgar por los comentarios de la prensa de la época "nuestra ciudad se presenta como la urbe de los montes".
Por entonces ya había sido incorporada definitivamente al circuito mundial de exhibición de películas, copado mientras tanto por la industria fílmica de los Estados Unidos, la cual había aprovechado el tiempo de la Primera Guerra Mundial para desplazar a la industria europea. Hollywood recién venía surgiendo, pero ya los canales de distribución comenzaban a ser puestos bajo el control de las productoras norteamericanas. De entonces data la dependencia cinematográfica de Bolivia, lo mismo que la de los otros países de América Latina.

1923: Después de haber trabajado varios años en la Argentina llega a Bolivia el cineasta de origen italiano Pedro Sambarino, otro de los pilares fundamentales del cine silente nacional. Poco después de su llegada Sambarino crea la empresa "S.A. Cinematográfica Boliviana" convertida luego en "Bolivia Films". Uno de los primeros ensayos locales del realizador es una "Actualidad de la Paz".

1924: Sambarino rueda "Por mi Patria" documental de cierta envergadura que obtiene favorables comentarios de prensa y buena acogida del público. Se componía en realidad de un serie de cortometrajes ensamblados con la intención de proporcionar una visión global del país y sus costumbres. Se trataba además de una producción hecha con vistas a los festejos del Centenario de la República celebrado al año siguiente:

1925: El 14 de Julio se estrena "Corazón Aymara" considerado el primer largometraje nacional. Realizado por Pedro Sambarino adaptada la obra teatral de Angel Salas "La Huerta". Sambarino que había instalado un laboratorio completo de procesado para revelar y copiar películas, contó con el apoyo de Raúl Ernst como productor del film. Los actores eran miembros del "Circulo Lírico Dramático" dirigido por Julio Cesar Ibargüen. La trama de la película ponía en escena un drama nativo, influenciado sin duda alguna, por la literatura y el teatro indigenista. Lurpila, la protagonista, se encuentra atrapada entre la desconfianza de su padre Colke Chuimia, el odio de su madrastra Summa Pankara, los celos de su esposo Khana y Aru y el asedio del mayordomo de la hacienda donde todos habitan. Pero además, no puede librarse del recuerdo de su amante Kilco. La tragedia estallará cuando Lurpila sea juzgada por el cacique de la comunidad y condenada a morir junto al amante.

Para las proyecciones del fin, se contó con piezas del repertorio del maestro Adrián Patiño especialmente adaptadas. Al parecer, algunas escenas, filmadas en Calacoto, donde se relataba la sublevación de la comunidad contra el despotismo del mayordomo, provocaron irritación entre los sectores acomodados que en ello presentían seguramente una especie de anuncio de las grandes sublevaciones indígenas ocurridas efectivamente poco después y ya no en el ámbito ficcional de la pantalla.

Ciertos datos dan lugar a penar que en ese mismo año de º925 se produjo otra película boliviana de largometraje, cuya presentación en público fue impedida por la intervención de la censura. El motivo?, esa obra de José María Velasco Maidana, titulada "La Profecía del Lago" abordaba los amoríos de un pongo con la esposa del dueño de la hacienda. Semejante transgresión a las estructuras establecidas, impregnadas de prejuicios raciales y sociales, no pudo ser dirigida por los guardianes de la "moral pública", los cuales incluso intentaron secuestrar la película para incinerarla.

1926: El 9 de septiembre se estrena otro largometraje boliviano. Esta vez, se trataba de una obra del arqueólogo Arturo Posnansky, riguroso investigador de las culturas precolombinas. La película titulada "La Gloria de la Raza" constaba de cuatro actos a lo largo de los cuales un científico, el propio Posnansky sin duda, va recorriendo las huellas de aquellas culturas, desde los Urus a Tiahuanacu, guiado por un anciano sabio nativo. Se trataba claramente de una película de intención pedagógica, destinada a revelarle al público los conocimientos adquiridos por Posnansky. En la filmación para la cual se utilizaron maquetas, colaboró Luis Castillo.

Todo lo que ha sobrevivido esta película es un pequeño folleto editado en ocasión del estreno, donde se describe de manera pormenorizada el argumento y se incluyen asimismo algunas borrosas fotografías tomadas durante la filmación.

1927: Durante este año la sociedad boliviana se vio sacudida por un caso judicial de vastas repercusiones: la condena y fusilamiento de Alfredo Jáuregui, hijo menor de una familia acusada del asesinato del ex Presidente Gral. Pando. De acuerdo a los procedimientos legales vigentes, entre los tres hermanos condenados por el crimen se procedió a sortear al que sería ejecutado. Por una especie de mueca siniestra del destino, se sorteo salvo a los mayores señalando a Alfredo. Pese a intensas gestiones y movimientos a favor de clemencia para el reo, terminaron por imponerse las presiones políticas y Jáuregui fue fusilado.

Aquellos hechos fueron registrados en dos películas. Una realizada por Castillo bajo el título de "El Fusilamiento de Jáuregui". La otra, rodada por Posnansky, se llamaba "La Sombría Tragedia del Kenko". También estas dos obras nacionales tuvieron severos tropiezos con una censura que intentó impedir su exhibición, temerosa sobre todo su posterior difusión en el exterior. Sin embargo, pese a la detención de Castillo y la exigencia de entregar las cintas para ser archivadas en la corte Suprema junto a los obrados del proceso, finalmente ambas pudieron ser estrenadas.

El de Castillo era un cortometraje que se limitaba a mostrar las escenas de la ejecución misma. En cambio Posnansky, hizo un mediometraje de cinco rollos donde se reconstruye toda la cadena de hechos desde el asesinato, pasando por el juicio, para concluir con la ejecución.

1928/29: Bienio durante el cual se ruedan unos cuantos documentales referidos generalmente a los frecuentes viajes del presidente Hernando Siles por diversos puntos de la República. Continuarán arribando también de tanto en tanto camarógrafos extranjeros. Para la posterioridad ha quedado registrado el paso del equipo encargado del noticiero alemán "Deulig Woche", así como del cineasta inglés Bee Mason, autor de un largo documental llamado "De los Llanos a los Andes".

El hecho más importante sin embargo, es la creación de la productora "Urania Films" encabezada por José María Velasco Maidana, autor en 1928 de los cortometrajes "Amanecer Indio" y "Pedrín y Pituca".

Durante la segunda mitad del año 29, Velasco Maidana se aboca a la realización de "Wara-Wara", título fundamental de nuestro cine silente.

Sobre argumento escrito por Antonio Díaz Villamil la película cuenta una historia ambientada en tiempos de la conquista española. Por sus pretensiones, y por la magnitud del proyecto fue algo así como la superproducción del cine silente boliviano, en términos siempre relativos claro.

Inicialmente la película debió denominarse "El Ocaso de la Tierra del Sol". Sin embargo, problemas con la protagonista del film impidieron la continuidad del proyecto. Parte de las escenas filmada para ese primer argumento se incorporaron luego a "Wara-Wara", donde hizo las veces de elenco la crema y nata de la intelectualidad de la época. Entre otros, participaron de la filmación: el pintor Arturo Borda, la escultora Marina Nuñez del Prado, el poeta Guillermo Viscarra Fabre. Junto a ellos, actuaba el popular intérprete Emmo Reyes, y en el rol protagónico, Juanita Tallansier.

1930: Al iniciarse el año se produjo el estreno de "Wara-Wara" acompañado por un llamativo éxito de público. Hacia mediados de año, Velasco Maidana dio a conocer las "Actualidades Urania N.1".

1932/33: Mario Camacho, joven cochabambino que había debutado en "Wara-Wara", trabajando simultáneamente en diversas tareas técnicas y un rol secundario, se unió a José Jiménez y Raúl Durán Crespo con el propósito de rodar un nuevo largometraje de ficción, bajo el título previsto de "El Hijo de Choqueyapu". Empero esos años inquietos, inmediatamente previos al dramático estallido de la Guerra del Chaco, aconsejaba ponerse a tono. De esta manera el proyecto original fue reformulado para convertirse en el film "Hacia la Gloria".

En el argumento audaz para la época, una joven de la sociedad cometía un cierto desliz amoroso con el Ministro de Guerra avergonzada la joven decide abandonar al niño en el Choqueyapu. De allí es recogido por una pareja de campesinos, los cuales se encargarán de ciarlo en el seno de la comunidad. Ya adolescente el muchacho va la ciudad, se enamora de otra niña "bien", pero rechazado decide incorporarse a la Fuerza Aérea. Se convierte en bravo aviador, hasta caer herido en combate. En el hospital, la religiosa encargada de cuidarlo descubre de pronto que se trata del hijo abandonado hace años, descubrimiento que deja paso a otros: su enamorada resulta ser su hermana y ambos hijos del Ministro de marras. Decepcionado el joven decide marcharse sin destino conocido.

En los papeles principales trabajaron Matilde García, Donato Olmos, Manuel Sagárnaga, Enrique Mendoza, Valentina Arza y Arturo Borda, llamado también a dirigir algunas escenas. Para la filmación de las escenas bélicas se contó con la cooperación de las Fuerzas Armadas, además de haberse incluido escenas tomadas de documentos de la Guerra Mundial.

Todo el proceso de la película, incluyendo el virado de las escenas a distintos tonos de color se hizo por los propios cineastas. Ellos mismos elaboraron también los afiches promociónales y montaron un complicado sistema de fonógrafos situados detrás de la pantalla destinados al acompañamiento sonoro de la película. Este método todavía elemental precario de sincronización dio lugar a que "Hacia la Gloria" fuera anunciada como la primera película sonora boliviana.

1933/36: El estallido de la confrontación entre Paraguay y Bolivia se convirtió pronto en tema apetecido por los cineastas. Proyectos hubieron muchos, pero como siempre pocos los finalmente concretados. Entre los frustrados podemos mencionar el film "Alerta" de Mario Camacho.

Luis Bazoberry, fotógrafo de profesión se incorporó al ejército en tareas de aerofotogrametrista. Esto le permitió desplazarse por el escenario de la contienda, fotografiando los hechos. Pero además Bazoberry llevó consigo una pequeña cámara de filmación con autonomía de 25 segundos de carga. Con ella registró muchísimas escenas destinadas a una película. Lamentablemente el terrible clima chaqueño destruyó una buena parte de ese material. Con el resto, una vez concluida la guerra, Bozaberry viajó a Barcelona. Allí reveló y montó una película, agregando tomas de fotografías fijas y añadiéndole además una banda sonora. El resultado conocido como "La Guerra del Chaco" o "Infierno Verde" no tuvo demasiado éxito en la exhibición, ni aquí ni en otros países vecinos. Sólo hoy se puede comprender el valor testimonial de esa película de cerca de una hora de duración, donde los momentos más espectaculares son aquellos que registran la firma del armisticio y la confraternización de las tropas enemigas.

Otra película fue "La Campaña del Chaco" de Juan Peñaranda Minchín colaborado por Mario Camacho y José María Velasco Maidana en tareas de laboratorio. Ese largometraje con textos de Casto Rojas constaba de 11 bobinas. Concluido fue puesto a consideración del Gral. Kundt, comandante de las fuerzas en campaña, quien no se mostró demasiado satisfecho por el resultado. Distinta fue en cambio la opinión del público el cual acogió el estreno efectuado el 1º de Julio de 1933 con verdadero entusiasmo, convirtiendo a la película en el gran éxito de la época silente del cine boliviano.

Naturalmente las empresas extranjeras mostraron también interés en filmar esos acontecimientos. Incluso Kunt aconsejo negociar con la empresa norteamericana Paramount para que se le encargara un largometraje de propaganda. Esto no sucedió, pero la Paramount se inspiró en cambio en la guerra para la realización de una película de ficción titulada "Alas del Chaco" donde la historia se volvía puro trasfondo y el melodrana sentimental ocupaba el lugar de privilegio.
También la empresa alemana UFA, anduvo por las trincheras, y de allí se llevó material para uno de sus noticieros mensuales presentado bajo el apocalíptico título de "Guerra en el Infierno Verde".

Pero el tiempo del cine silente llegaba a su fin. En junio de 1933 se exhibió "Historia de la Decadencia Aymara", posiblemente reposición de algunas de las viejas películas rodadas durante el decenio anterior. Fue lo último durante muchos años. La nueva tecnología del sonoro inviabilizaba las empresas artesanales locales donde se efectuaba todo el proceso de revelado y montaje. En esas circunstancias, la precariedad del cine boliviano, efecto en última instancia de la dependencia global del país, lo condenó a un prolongado mutismo que sólo se quebraría una buena docena de años después.


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